
Habiendo fotografiado con cámaras fotográficas de carrete de todo tipo desde hace 30 años, antes de decidirme a comprar mi primera cámara réflex digital hice un estudio de la situación de mercado, para ver qué podían ofrecer las distintas marcas y cámaras del momento.
Nunca he sido un “marquista”, así que no partía de ideas preconcebidas ni preferencias hacia ninguna marca sobre otras.
Una de las razones de peso que me hicieron optar por una cámara réflex Olympus fue la posibilidad de utilizar muchos de los objetivos manuales que todavía conservo de todos estos años.
He visto en los grupos de Flickr y en otros foros en los que participo, que cada vez más fotógrafos aficionados, tanto de Olympus como de otras marcas, se interesan por esta posibilidad, así que me he decidido a hacer un pequeño resumen de este asunto (desde mi punto de vista, claro está)
Ventajas de utilizar objetivos manuales en réflex Olympus
1.- Amplísima variedad de objetivos
Es una situación obvia para los fotógrafos que ya disponen de bastante material anterior. Ninguna marca ofrece una compatibilidad con tantas monturas como el estándar 4:3.
El catálogo de monturas compatibles no se reduce a Olympus OM, como algunos pueden pensar, sino que a través de un anillo adaptador, actualmente se pueden utilizar objetivos con las siguientes monturas:
- Olympus OM
- Minolta MC/MD
- Yashica/Contax
- Pentax K
- Exakta
- Nikon
- Leica R
- Rosca M42
- Montura “T”
- Tamron Adaptall
Adicionalmente también se puede utilizar objetivos con montura Konica, que no precisan de anillo adaptador, pero sí de una transformación relativamente sencilla.
Además, para el estándar Micro 4:3 ya están apareciendo adaptadores para objetivos con montura Leica M (telemétricas)
2.- Disponibilidad de objetivos especiales y accesorios
En esta categoría entran objetivos especiales, no disponibles en el actual catálogo de Olympus digital, o carísimos en otras marcas que sí disponen de ellos, como son los objetivos descentrables (“tilt-shift”), o accesorios como el fuelle para macrofotografía.
3.- Precio
Desde la definitiva implantación de las réflex digitales, los objetivos manuales han bajado a precios tremendamente asequibles, tanto en internet como en tiendas físicas de segunda mano, e incluso de liquidación de objetivos sin utilizar. Por ejemplo, se pueden encontrar magníficos objetivos 50mm f/1.4 ó f/1.8 en muy buen estado por menos de 100 euros.
Limitaciones al utilizar objetivos manuales
1.- Se necesita un anillo adaptador
Para poder acoplar un objetivo manual a una cámara 4:3 se precisa un anillo adaptador desde la montura que sea a 4:3 (por ejemplo, OM-4:3, o Nikon-4:3). No todos los anillos son de buena calidad, de hecho tengo uno comprado en ebay que cumple adecuadamente su función, pero que parece de mantequilla.
Un adaptador corriente puede costar alrededor de 25 euros. En España, el sitio en el que he encontrado mayor variedad de adaptadores sobre este precio es Fatuarte, en Sevilla. Los mejores y más caros son los de CameraQuest, sobre 100 euros.
2.- Enfoque manual
Obviamente es así. Con el visor de las Olympus más pequeñas (series 400 y 500), esto es un serio hándicap, sobre todo con objetivos de grandes aperturas, en los que el enfoque es crítico.
Con las cámaras con mejor visor (E-1, E-3 y E-30), este problema ya no es tanto.
Lo mejor, sin duda, es usar una cámara con Live-View y pantalla articulada, con lo que el enfoque se puede hacer un enfoque preciso con el “modo lupa” en la pantalla trasera. En este sentido, el enfoque manual con la E-330 destaca sobre todas las demás.
3.- El factor de conversión
No es estrictamente una desventaja, pero dado que los objetivos manuales de los que estamos hablando fueron diseñados para formatos de 24x36mm, hay que olvidarse de los grandes angulares. Por el contrario, los objetivos manuales que resultan más interesantes son los teleobjetivos, y sobre todo, los objetivos optimizados para macro y las focales fijas de gran apertura (generalmente también de muy buena calidad)
La medida de la luz
Como decía más arriba, el enfoque lógicamente es siempre manual. Para facilitar el enfoque, lo más habitual es enfocar a plena abertura para tener más luz, y luego cerrar el objetivo hasta el diafragma que nos interese.
Esto condiciona el modo de disparo: siempre deberá ser en manual (M), o con prioridad a la apertura (A).
Particularmente, con objetivos manuales la combinación que más suelo utilizar es manual con medición puntual, de la siguiente manera:
Mido sobre la zona que me interesa que quede adecuadamente expuesta. No es sistemático, depende de lo que me interese en la imagen.
No me importa que la zona que no me interesa quede subexpuesta o sobreexpuesta (incluso muchas veces lo prefiero, para resaltar el motivo frente al fondo)
1.- Mido la luz en el punto que me interesa, acercándome al motivo si es preciso, ajustando la velocidad hasta que la cámara me dice que la exposición es correcta. A partir de aquí ya no me interesa lo que diga el fotómetro (de hecho, a partir de aquí mejor no mirarlo, para no liarse).
2.- Me alejo y recompongo la imagen
3.- enfoco con el objetivo a máxima apertura. Si puedo usar la lupa del live-view, mejor.
4.- Cierro el diafragma a la apertura que creo que me va a dar la profundidad de campo que quiero (en este punto, lo más probable es que el fotómetro ya esté indicando que hay sobre- o subexposición. Da igual. Esto es así porque al haber hecho la primera medida de la exposición en manual, es como si hubiera dado al "AEL", no se modifica la exposición de la zona que me interesa, aunque haya cambiado la imagen y por tanto la distribución de luces y sombras de la totalidad de la escena)
5.- Aumento el tiempo de exposición tantos puntos como diafragmas he cerrado (igualmente, me da igual que la exposición según el fotómetro sea correcta o no)
Como dije antes, a veces me lío y sale mal expuesta, sobre todo por mirar al fotómetro a mitad del proceso, que es verdad que puede asustar.
Otra forma, seguida por algunos, es justamente la inversa: medir primero la luz y ajustar la exposición con el f/ que nos interese, fijar la exposición, abrir el diafragma al máximo para enfocar, recomponer y luego volver a cerrar al f/ que nos interesaba.
Para el que nunca haya usado objetivos manuales puede parecer complicado, pero con un poco de práctica el proceso se automatiza relativamente rápido, incluso si se hace en manual, llegando a dejarse guiar por el tacto y el oído sin necesidad de mirar el anillo de diafragmas: hay que girar tantos puntos en el anillo de diafragmas “tac, tac, tac”, como en la rueda de velocidades “tac, tac, tac”.
Si en vez de en manual disparamos en modo “A”, lógicamente todo es mucho más sencillo, basta con enfocar a plena apertura y luego cerrar hasta el diafragma que nos interese.
No obstante, particularmente, el proceso de enfocar “a mano”, medir la luz, manejar el anillo de diafragmas, recomponer… hace que la fotografía sea mucho más pausada y reflexiva que con las actuales cámaras AF.
Y ya puestos, nada mejor que la medición puntual para conseguir el efecto que te interese.
Los chips de confirmación de enfoque
Si se quiere tener confirmación de enfoque, hay que poner un chip en el adaptador para que haga contacto con los del cuerpo del objetivo, dándole información sobre la distancia focal del objetivo y el diafragma utilizado en cada momento.
Esto, que parece muy sencillo de hacer, no lo hace Olympus, a pesar de que ha significado una queja continua de sus usuarios.
Actualmente hay dos fabricantes: DANDELION, un grupo de jóvenes rusos, que fueron los primeros en hacer este chip, venden un “kit” con el chip, un tubito de pegamento de cianocrilato y las instrucciones por unos 25 euros. Últimamente también lo venden ya pegado al adaptador (FOTODIOX), se supone que lo han probado, por unos 45 euros.
El otro fabricante es TAGOTECH, chinos con base en Singapur. El sistema es el mismo, y el precio similar.
En ambos casos, los chips se pueden programar para decirle a la cámara la distancia focal y apertura mínima del objetivo. Estos datos aparecerán en los datos EXIF de la foto, y también sirven para que la cámara ajuste el nivel de estabilización más adecuado al objetivo. La programación se realiza pulsando secuencialmente distintos botones y diales en el cuerpo de la cámara.
Las opiniones sobre su utilidad y precisión son muy diversas.
No he probado ninguno de los dos. El enfoque se puede hacer aceptablemente bien con las cámaras de visor más grande (E-1, E-3 y E-30), o con el live-view, y, para ayudar al estabilizador a graduar su funcionamiento, en los modelos a partir de la E-510 la distancia focal se puede introducir fácil y directamente en el modo IS.
¿Camisa o no camisa?
Los objetivos manuales más luminosos diseñados para sensores de 24x36mm, principalmente los f/1.4 y f/1.8, tienen una pupila de salida de mucho mayor diámetro que el utilizado por las cámaras 4:3. Esto significa que en la caja del espejo entra una gran cantidad de luz difusa, que puede provocar una cierta pérdida del contraste en la imagen.
Para evitarlo, se puede poner una “camisa” para reducir directamente el diámetro de la pupila de salida en el objetivo, o bien en el anillo adaptador, o en el propio cuerpo de la cámara, entre la bayoneta y el sensor.
Su efecto es la mejora del contraste a estas aperturas. Con aperturas menores a f/4 ya el efecto es mucho menos perceptible.
Como siempre, su uso o no es una decisión personal
Aparte de los enlaces de los distintos fabricantes, sin duda la mejor fuente de información en español sobre este tema es un grupo de locos románticos, enamorados de la época dorada de la fotografía, entre los cuales tengo el honor de incluirme, denominado "Objetivos Manuales en DSLR Olympus, 4/3, Micro 4/3 y otras"
